El mismo lado de la cama. 

La almohada conserva
la forma de una pregunta.

La ventana respira 
sobre el vidrio empañado.

El perchero sostiene 
todo lo que no dijimos. 

La puerta permanece abierta.
Hace meses nadie la atraviesa.

La lámpara rota.

El cuadro inclinado
y su sonrisa burlona.

El espejo que a nada sonríe.

El libro recitándole poemas
a mi mesa de noche.

La pared se descascara
justo donde estabas tú.

Cada objeto
ha aprendido tu ausencia 
mejor que yo.

Por las noches
escucho la casa acomodarse.
Los muebles se desplazan 
apenas unos milímetros.

Nadie los toca.

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