Fumándonos la vida

Aunque no me pidas que te escriba,
lo haré. 
Para recordar el modo en que aparecías. 

A veces, despacio.
Como quien bebe un trago 
que no quiere terminar.
 
A veces de golpe.
Como una ola.

Porque soy arena.
Y tú eres mar.

Ignoro cuándo ocurrió.

En qué momento
una conversación cualquiera
terminó arrastrándome hacia ti.

Nunca encontramos un nombre.
Tampoco lo buscamos.

Nos bastaron los días.
Las risas.
Los silencios.
La costumbre de regresar.

Ahora sé
que buscarás otras orillas.

Y yo aprenderé
a quedarme donde rompan tus recuerdos.

Quizás un día volvamos a encontrarnos.
Hablaremos de las mismas cosas.
Beberemos los mismos tragos.

Y seguiremos,
como siempre,
fumándonos la vida.


Comentarios

Entradas populares