Te esperé

Te esperé
colgando carteras
que ya no usaba.

Doblando ropa
sin prestar atención a los colores.

Te esperé
mientras la tetera silbaba
desde la cocina.

Mientras el esmalte
terminaba de secarse
sobre mis uñas.

Te esperé
caminando por la alameda.

Recogiendo hojas caídas.
Guardando tallitos secos
que después pensé convertir
en poemas.
O en recuerdos.

Te esperé
en las filas.
En los taxis.
En los minutos extraviados
entre una obligación y otra.

Te esperé
con las manos ocupadas.

Con la cabeza lejos.
Con esa absurda certeza
que nunca aprendí a explicar.

Y simplemente
llegaste.

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